Las protestas en Francia contra el gobierno de Emmanuel Macron reunieron a más de 400.000 personas, según cifras oficiales. Estudiantes, trabajadores y sindicatos reclamaron mejoras educativas, aumentos salariales y medidas frente al encarecimiento de la vida. La Policía desplegó 70.000 agentes y reprimió con gases lacrimógenos y cañones de agua en distintas ciudades. La CGT anunció una huelga general para el 5 de noviembre.
Francia: multitudinarias protestas contra Macron y el ajuste
Francia vivió una nueva jornada de movilizaciones masivas contra las políticas del presidente Emmanuel Macron. Las protestas se extendieron por París, Lyon, Marsella, Nantes, Niza y otras ciudades del país.
Según el Ministerio del Interior, unas 410.000 personas participaron de las manifestaciones. Sin embargo, la Confederación General del Trabajo (CGT) elevó la cifra a cerca de 800.000 manifestantes.
Las movilizaciones expresaron el creciente malestar por el aumento del costo de vida, la precarización laboral y el deterioro de la educación pública. También reunieron reclamos por mejores salarios, pensiones y mayores inversiones estatales.
La jornada terminó con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que las detenciones se acercaban a las 1.000 en todo el territorio francés.
Las autoridades habían dispuesto un operativo de seguridad con 70.000 policías y gendarmes. El despliegue incluyó helicópteros, vehículos blindados, unidades especiales y cañones de agua.
Se trató del segundo fin de semana consecutivo de protestas multitudinarias. La nueva convocatoria ocurrió después de una jornada anterior marcada por disturbios, incendios y saqueos.

y por la jubilación a los 60 años» (REUTERS/Manon Cruz)
La crisis educativa impulsó las movilizaciones estudiantiles
El conflicto comenzó con reclamos estudiantiles por la falta de docentes y el deterioro de las condiciones educativas. Posteriormente, las protestas se extendieron a otras ciudades y sumaron el respaldo de sindicatos y organizaciones sociales.
Uno de los principales reclamos apunta a la pérdida de horas de enseñanza en las escuelas públicas.
Según datos del Ministerio de Educación francés, durante el ciclo lectivo 2024-2025 se perdieron 15,4 millones de horas de clases.
La falta de reemplazos para docentes ausentes explicó esa situación. La cifra representó el 7,5% del tiempo de enseñanza programado.
Las organizaciones estudiantiles denuncian, además, aulas superpobladas, edificios deteriorados y dificultades para acceder a la educación superior.
Entre sus principales demandas se encuentran la creación de 250.000 nuevas plazas universitarias y la eliminación del sistema de selección Parcoursup.
También reclaman incorporar profesores, reparar establecimientos educativos y mejorar las condiciones de estudio.
El programa estudiantil incluye un aumento mensual de 200 euros en las becas. Además, propone congelar los alquileres de las residencias universitarias públicas.
Los estudiantes sostienen que las dificultades económicas están afectando sus posibilidades de continuar una carrera.
Macron mantuvo una reunión con representantes estudiantiles antes de las movilizaciones. Según los participantes, el presidente prometió revisar el sistema de admisión universitaria. Sin embargo, las organizaciones decidieron mantener las protestas hasta obtener medidas concretas.
El aumento del costo de vida profundiza el descontento social
La crisis educativa se combina con una creciente preocupación por los ingresos y el encarecimiento de los servicios esenciales.
Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE) citadas en los reportes, los precios de la energía aumentaron un 21,3% interanual en septiembre. En ese mismo período, la inflación general alcanzó el 3,1%.
El impacto sobre los hogares alimentó las demandas de aumentos salariales, mejores pensiones y medidas para proteger el poder adquisitivo.
Las manifestaciones también reflejaron las dificultades que enfrentan numerosos jóvenes para acceder a un empleo estable.
Camille Chesnier, una manifestante de 27 años, explicó que no consiguió trabajo pese a contar con un título de ingeniería y una maestría.
Su testimonio expuso una preocupación compartida por otros participantes: las dificultades para conseguir empleo y vivienda, incluso entre quienes poseen formación universitaria.
Los sindicatos consideran que las políticas de austeridad agravan estos problemas. También cuestionan la responsabilidad empresarial en la evolución de los precios y los salarios.
París: 110.000 manifestantes y enfrentamientos con la Policía
París concentró una de las mayores movilizaciones de la jornada. La Policía estimó una participación de 110.000 personas. Por su parte, la CGT calculó que unas 250.000 marcharon por las calles de la capital.
Las autoridades modificaron el recorrido previsto originalmente para evitar las zonas céntricas afectadas por los disturbios anteriores.
La manifestación comenzó en la Puerta de Italia y finalizó en la Puerta de Vincennes. El itinerario reemplazó al recorrido que inicialmente debía partir desde la plaza de la Bastilla.
La decisión provocó críticas de sindicatos y organizaciones estudiantiles, que denunciaron restricciones al derecho a manifestarse.
Ryad Rani, dirigente de la Unión Sindical de Estudiantes de Liceo, cuestionó que el Gobierno determinara dónde podían desarrollarse las protestas.
Los enfrentamientos comenzaron cuando algunos manifestantes intentaron continuar hacia la plaza de la Nación, después de alcanzar el punto final autorizado.
La Policía bloqueó el avance y utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a distintos grupos.
Los incidentes provocaron movimientos de multitudes que también afectaron a manifestantes que participaban pacíficamente.
La fiscalía parisina informó sobre arrestos relacionados con presunta portación de armas y preparación de actos violentos. Entre las personas detenidas había menores de edad.

Represión y enfrentamientos en Lyon, Marsella y otras ciudades
Los incidentes también se registraron en distintas regiones francesas. En Lyon, la Policía utilizó gases lacrimógenos contra grupos que se habían concentrado fuera del recorrido autorizado.
Cerca de un millar de personas se reunió en la plaza Jean-Macé, al sur de la ciudad. Las autoridades ordenaron dispersar la concentración.
Durante la protesta aparecieron pancartas con consignas como “Más dinero, menos violencia” y “Queremos maestros, no policías”.
En Marsella, las autoridades calcularon 17.000 manifestantes, mientras que la CGT estimó una participación de 100.000 personas.
La jornada terminó con enfrentamientos, utilización de gases lacrimógenos y denuncias de saqueos contra dos joyerías y otros establecimientos comerciales.
En Grenoble, la prefectura denunció ataques contra las fuerzas de seguridad por parte de grupos encapuchados. También hubo enfrentamientos en Burdeos, donde las autoridades informaron sobre barricadas y lanzamiento de proyectiles.
En Niza se registraron detenciones y denuncias de ataques de grupos de extrema derecha contra manifestantes.
Por otra parte, unas 400 personas bloquearon la autopista A72 en Saint-Étienne, afectando ambos sentidos de circulación.
Las movilizaciones también alcanzaron Lille, Nantes, Estrasburgo, Clermont-Ferrand, Rennes, Montpellier y otras ciudades.

Casi 1.000 detenciones y denuncias por restricciones a las protestas
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que las detenciones se acercaban a las 1.000 durante la tarde del sábado. Según el funcionario, una parte importante de los arrestos ocurrió durante controles preventivos.
Las fuerzas de seguridad denunciaron el hallazgo de objetos que podían utilizarse como armas, entre ellos morteros y bolas metálicas. Nuñez aseguró que la intervención policial permitió evitar nuevos ataques contra edificios públicos.
El Gobierno atribuyó parte de los disturbios a grupos radicalizados y personas que aprovecharon las movilizaciones para cometer delitos.
Sin embargo, las organizaciones sindicales y estudiantiles cuestionaron las restricciones impuestas a las manifestaciones. Denunciaron que las medidas de seguridad afectaron a participantes pacíficos.
En ese contexto, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O’Flaherty, pidió respetar el derecho a manifestarse y priorizar la desescalada durante las intervenciones policiales.

La CGT convocó a una huelga general para el 5 de noviembre
La Confederación General del Trabajo anunció una nueva jornada de huelga para el 5 de noviembre.
La central sindical sostuvo que el Gobierno y los empresarios deben responder a las demandas sociales expresadas durante las movilizaciones. “Ahora es el turno de la huelga”, afirmó la CGT en un comunicado difundido después de las manifestaciones.
La organización responsabilizó a los sectores empresariales por el encarecimiento de la vida y cuestionó las políticas de austeridad.
La convocatoria busca ampliar la participación de trabajadores y sindicatos en un conflicto que comenzó principalmente en el ámbito educativo.
También pretende articular los reclamos salariales con las demandas estudiantiles y la defensa de los servicios públicos.
En paralelo, sectores vinculados al movimiento de los chalecos amarillos anunciaron nuevas protestas para el 31 de octubre.
Este movimiento había protagonizado importantes movilizaciones durante el primer mandato de Macron, entre 2018 y 2019.
Su reaparición refleja la persistencia de conflictos sociales relacionados con el poder adquisitivo, la desigualdad y las decisiones económicas del Gobierno.

dos horas y media con el primer ministro francés, Sébastien Lecornu.
La crisis social aumenta la presión política sobre Macron
Las protestas ocurren en un contexto de debilitamiento político del presidente francés.
Macron atraviesa la etapa final de su segundo mandato, mientras distintos sectores cuestionan su política económica y social.
La magnitud de las manifestaciones también reactivó el debate sobre el derecho a protestar y los límites de las intervenciones policiales. El Gobierno sostiene que las restricciones buscan proteger a la población, los comercios y los edificios públicos.
Por su parte, las organizaciones sindicales y estudiantiles advierten que esas medidas pueden limitar libertades fundamentales.
La crisis también abrió un nuevo escenario de confrontación política. Agrupación Nacional, la fuerza de ultraderecha vinculada a Marine Le Pen, cuestionó la capacidad del Gobierno para garantizar la seguridad.
Mientras tanto, unas 11.000 personas participaron en Orleans de una movilización antifascista que coincidió con un congreso de esa organización política.
Educación, salarios y derechos sociales: el eje de una protesta nacional
Las manifestaciones dejaron en evidencia que el descontento excede un reclamo sectorial.
La falta de docentes, el deterioro de las escuelas, las dificultades laborales y el aumento del costo de vida confluyeron en una movilización nacional. La participación conjunta de estudiantes, sindicatos, trabajadores y chalecos amarillos amplió la dimensión del conflicto.
La huelga anunciada para noviembre representa un nuevo desafío para el Gobierno francés.
La evolución de las protestas dependerá tanto de las respuestas oficiales como de la capacidad de las organizaciones para sostener sus demandas.
Por ahora, Francia enfrenta un escenario de creciente tensión social, en el que la educación pública, los salarios y el derecho a manifestarse ocupan el centro del debate político.
Foto de Portada: centenares de miles de manifestantes en toda Francia (AP Photo/Thibault Camus)

